Y tú ¿has descubierto tu sabor UMAMI?

El sabor umami es uno de los cinco sabores de nuestro gusto. ¡El más sabroso y desconocido!  

Es posible que este término no te suene, pero desde la lactancia lo estás percibiendo. Es el llamado quinto sabor y nuestras papilas gustativas lo encuentran en los quesos, pescados, mariscos y verduras como tomates, espárragos o champiñones. También podemos encontrarlo al beber té verde, o al saborear jamón serrano o anchoas. 

Este sabroso sabor está en nuestro entorno, y más aún en cada bocado. Es difícil de identificar, ya que estamos acostumbrados a sabores más evidentes como el dulce, el salado o el amargo. Así que con un poco de práctica, podemos acabar siendo buenos captadores” del sabor umami. 

 

Trucos para identificarlo 

A los alimentos que no tienen el sabor umami de forma natural se les añade glutamato monosódico, un aditivo que actúa como potenciador del sabor y que provoca que tengamos más ganas de seguir comiendo ese alimento. Esto queda demostrado en productos como olivas o patatas que nos cuesta resistirnos a seguir comiendo. 

 

El glutamato monosódico es más frecuente en la comida asiática, e incluso podemos encontrarlo en grandes superficies. De hecho, su consumo es muy superior al de hace 40 años cuando se producían 200.000 toneladas. Hoy la cifra supera los 3 millones de toneladas. 

 

Pero debemos saber que el glutamato monosódico no es comparable al auténtico sabor umami. El quinto sabor se percibe en la parte más amplia de la lengua, hacia la mitad. Comienza a potenciarlo con queso parmesano, el alga kombu, el bonito o el jamón serrano.   

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